LA PROCURADURÍA NO CERTIFICÓ LA TRADUCCIÓN AL ITALIANO PORQUE EL ORIGINAL NO TIENE LA APOSTILLA

LA PROCURADURÍA NO CERTIFICÓ LA TRADUCCIÓN AL ITALIANO PORQUE EL ORIGINAL NO TIENE LA APOSTILLA

 

La Convención de la Haya de fecha 5 de octubre de 1961, sobre la apostilla, consiste en poner una anotación (apostilla) que certifica la autenticidad de las firmas de los documentos públicos, que los mismos hayan sido expedidos por los países que forman parte de dicho convenio.

 

En la práctica, algunos traductores legales (Ley 327-98, del 11 de agosto de 1998, artículo 98 Ley 821) que traducen al italiano, inglés, francés, etc., cometen el grave error de traducir un documento sin el mismo estar apostillado, ya que el documento expedido en un país que forma parte de la Convención de la Haya, sino tiene la apostilla, no tiene valor legal en el país, y además, la traducción del documento, aun sea expedido, firmado y sellado por un traductor legal debidamente autorizado y registrado, no se podrá certificar y/o legalizar en la Procuraduría General de la República, por no tener el original del documento traducido, la correspondiente apostilla; y en consecuencia, dicho documento no podrá ser utilizado en ningún proceso legal en el país, ni acto del estado civil, a excepción del matrimonio, que se puede llevar a cabo con un permiso expedido por la Junta Central Electoral, vía Dirección Nacional de Registro del Estado Civil.

 

 Los mismos errores cometen algunos traductores legales, con los documentos públicos (actas de nacimiento, matrimonio, defunción, etc.), expedidos en un idioma extranjero diferente al español, por países que no son signatarios de la Convención de la Haya, entre ellos está Haití, que al expedir una acta de nacimiento, la misma está en idioma francés, y antes de traer ésa acta al país, debe de ser certificada por el Consulado Dominicano (Ley 716 Sobre Funciones Públicas de los Cónsules Dominicanos), y luego apostillada aquí en el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex), y/o Cancillería; pero la indicada acta no puede ser traducida por el Traductor Legal, sin que la misma esté certificada por el Consulado Dominicano, y luego apostillada por la Cancillería, porque la traducción no será legalizada en la Procuraduría, y el documento carece de todo valor legal en la patria de Duarte.

 

En el caso de un acta de nacimiento, matrimonio, divorcio o defunción (Ley 659), expedida en República Dominicana, para ser traducida al italiano, inglés o francés, la misma no debe ser traducida hasta que no sea certificada y/o legalizada en la Junta del Distrito Nacional, y luego el original como la traducción después de pasar por Procuraduría, deben ser apostilladas en el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex), y/o Cancillería, para que tengan validez en el extranjero.

 

Por: Dr. JOSÉ ALBUEZ

Abogado Notario


Síguenos en: noticiasdesdebarahona.com

Comparte esta noticia en tus redes sociales


Publicar un comentario

0 Comentarios