LOS HERMANOS TIENEN UN PLEITO POR LA HERENCIA


El artículo 718 del Código Civil, establece que: “Las sucesiones se abren por la muerte de quien se derivan”; pero es obvio que para heredar (suceder) hay que vivir en el momento en que se apertura la sucesión (artículo 725 del Código Civil).

 

CONVIENE SABER que cuando el fallecido/a ha procreado hijos/as en vida, solamente éstos tienen derecho a reclamar los bienes sucesorales, ninguna otra persona más puede reclamar ningún tipo de derecho en calidad de heredero. Pero es bueno que cada familia dominicana a la hora de tener que partir una herencia, tengan presente el derecho de igualdad, establecido en el artículo 39 de la Constitución de la República, el cual dispone que todas personas nacen libres e iguales ante la ley.

 

En ése mismo orden y tenor, el artículo 61 de la Ley 136-03, indica que todos los hijos e hijas, ya sean nacidos de una relación de pareja en unión libre, o de una relación de pareja de derecho (matrimonio), o que los mismos sean adoptados, tienen los mismos derechos, incluyendo en el aspecto sucesoral.

 

En lo que atañe a la sucesión, la igualdad es el alma en la partición.

 

En el terreno práctico, los pleitos entre familiares son frecuentes por asuntos de herencia, y es que a veces en la familia hay un hermano o hermana que se quiere hacer el loco, para quedarse con la mayor parte de los bienes sucesorales, o disfrutar ella o él solo de los beneficios de la herencia, tales como vivir en la casa, recibir el pago de los alquileres, de los locales comerciales, percibir el aprovechamiento de la finca (venta de reses, ordeño de vacas, etc.); sin rendir nunca cuentas a los demás hermanos herederos (artículo 527 del Código de Procedimiento Civil).

  

Frente a un hermano o hermana que tiene el control y la posesión de los bienes sucesorales, y que no le interesa ni tiene interés en darle la parte que le corresponde a los demás hermanos/as, que se hace el loco y el desentendido; lo que procede es hacerle una propuesta de partición amigable (artículos 57 Ley 108-05, 138 y 139 del Reglamento de los Tribunales de Tierras), y si la rechaza y hace caso omiso, o nunca se decide, de inmediato se debe apoderar al Tribunal de Tierras si corresponde (artículos 132 y 148 del Reglamento de Tierras); o reclamar la partición por ante el Tribunal de Familia (artículo 815 del Código Civil, modificado por la Ley 935 del 25 de junio de 1935); para que por sentencia, el Tribunal apoderado ordene la partición de los bienes.

 

Dr. JOSÉ ALBUEZ

Abogado Notario



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