LOS SUCESORES VENDEN EL TERRENO, PERO EL TÍTULO ESTÁ A NOMBRE DEL TATARABUELO

 

En el derecho sucesoral, a cada generación se le llama grado (artículo 735 del Código Civil), y un conjunto o serie de grados, forma lo que se denomina línea (línea recta de padre a hijo, primer grado), artículo 736 del Código Civil.  Construir el árbol genealógico que muestre y pruebe con documentos (actas de nacimientos, matrimonios, defunciones, fe de bautismo, constancia de nacimiento del hospital, clínica, que la comadrona esté viva como testigo, certificación del cementerio, certificación del Alcalde Pedáneo, etc.),  la descendencia de los antepasados, hasta llegar a una generación, individuo o una persona, en realidad en la práctica no es tan fácil, por no decir casi imposible en la tierra de Duarte; por la sencilla razón de que algunas personas nunca han tenido acta de nacimiento, y a veces lo mismo ocurre con una familia completa.

 

en otros casos, cuando murió el abuelo lo sepultaron y los familiares no diligenciaron el acta de defunción (Ley 659), a lo mejor el abuelo tampoco fue declarado al nacer, y a veces, no saben ni  siquiera en que cementerio reposan sus restos.

 

Tener un derecho y no poder probarlo, es lo mismo que no tener nada; en la práctica hay familias que cuando fallecen los padres, que dejan algún terreno como bien sucesoral, no se interesan por realizar la determinación de herederos y partición (artículo 57 Ley 108-05), y si aplica, el deslinde y subdivisión, sino, que los sucesores se reparten el terreno de manera física, y construyen sus viviendas; ésa es una de la razón de los conflictos en algunas familias dominicana, por la desorganización en los bienes inmuebles sucesorales.

 

algún hermano o hermana que vive en Los Estados Unidos o Europa, construye la casa, apartamento o edificio en el terreno sucesoral, y después los demás hermanos y hermanas no le quieren reconocer la inversión y la edificación.

 

En otras familias el caso es más complicado, ya que los herederos empiezan a vender solares, y a beber ron y cerveza, y nunca pagan los impuestos sucesorales (Ley 2569),  ni hay dinero para gastos de procedimiento, honorarios para el Abogado (Ley 3-19), y pagar a un Agrimensor si aplica; pero el comprador nunca va a tener su título, a lo mejor le dieron  el solar por un precio económico  y lo barato sale caro.  También hay sucesores que tienen terrenos que valen millones de pesos, y a lo mejor se lo quieren comprar, pero ni una generación ni la otra se preocuparon por poner el título  a nombre de los sucesores, y no pueden vender porque el título está registrado todavía  a nombre del tatarabuelo.

 

DR. JOSÉ ALBUEZ.

Abogado Notario


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