EL CONTRATO DE COMISIÓN COMERCIAL EN LA LEGISLACIÓN DOMINICANA




El Contrato de Comisión consiste en un mandato u operación jurídica con fines comerciales por la cual una persona, llamada COMISIONISTA, debe efectuar una o más operaciones comerciales por cuenta de otra, designada con el nombre de COMITENTE.

El comisionista es el que obra en su propio nombre, o bajo un nombre social por cuenta de un comitente (Art. 94 Cód. de Comercio). El comisionista, es quien realiza, casi siempre de modo habitual y profesional, una comisión. Actúa por lo común en su propio nombre por cuenta del comitente, y se distingue así del mandatario, quien actúa en nombre del mandante.

El Comisionista es la parte contratante del contrato de comisión mercantil a quien se le encarga y acepta un acto o gestión de comercio recibiendo una retribución a cambio. El comisionista está obligado a gestionar el negocio conforme a las instrucciones del comitente y, en caso que estuviere autorizado a actuar a su arbitrio, deberá desempeñar el acto de comercio con prudencia y conforme al uso de comercio, cuidando del negocio como si fuere propio. Asimismo, está obligado a rendir cuentas de su gestión de comercio. El comisionista puede ejercer la comisión contratando en nombre del comitente o en su propio nombre. En este último caso, responde personalmente con las personas con quien contratare, quedando a salvo las acciones que correspondan al comitente y comisionista entre sí.

Mientras que el Comitente es la parte contratante que encarga un acto o gestión de comercio y debe abonar al comisionista el precio pactado como cuota. El comitente ha de satisfacer al comisionista, mediante cuenta justificada, el importe de todos los gastos y desembolsos realizados en la gestión de la comisión más interés legal desde el día en que se efectuaron los gastos hasta su total reintegro.

En una casuística presentada ante la Suprema Corte de Justicia (en lo adelante SCJ), en el año 2009, en la que estableció: “El agente de viajes que vende paquetes de vacaciones contrae una obligación de resultados con el turista, que no se cumple por el solo hecho de hacer las reservaciones y entregar su voucher al turista, sino que debe velar por el real cumplimiento del tour convenido. En su calidad de comisionista, la responsabilidad del agente de viaje queda comprometida por el hecho de su comisionado o comitente”. No. 29 y 31, Pr., 20 de May. 2009, B. J. 1182.

Por otro lado, recientemente, la SCJ mediante sentencia del 28 de agosto de 2019, estableció, que: “en el contrato de comisión, el comisionista se compromete en su propio nombre, por cuenta o encargo de su comitente, a gestionar un acto o negocio que le ha sido encomendado a cambio de una remuneración otorgada al concluir la operación; que, dicha convención está regida por las condiciones generales de validez que establece el Art. 1108 del Código Civil, a saber: el consentimiento de la parte que se obliga, su capacidad para contratar, un objeto cierto y una causa lícita; es decir, el contrato de comisión no está sometido a ninguna formalidad “ad solemnitatem” para su validez o “ad probationem” para su demostración, por consiguiente, basta con el solo acuerdo de voluntades para que produzca efectos jurídicos válidos”.[1]

Por último, y tomando en consideración el criterio externado por la SCJ, en la decisión anteriormente citada (28/08/2019), resulta de mucha importancia resaltar, que la comisión se reputa un acto de comercio al tenor de lo dispuesto en el Art. 632[2] del Código de Comercio, en tal sentido, se rige por las normas relativas a la materia comercial en las cuales rige la LIBERTAD DE PRUEBAS al tenor del Art. 109[3] del Código de Comercio, lo cual es cónsono con la parte −in fine− del Art. 1341[4] del Código Civil, por lo que su existencia y validez puede ser demostrada por todos los medios de pruebas legales al tratarse de materia comercial.

Por: Lic. Romeo Trujillo Arias
Abogado / Catedrático Universitario



[1] Art. 1108.- Cuatro condiciones son esenciales para la validez de una convención: El consentimiento de la parte que se obliga; Su capacidad para contratar; Un objeto cierto que forme la materia del compromiso; Una causa lícita en la obligación.
[2] Art. 632.- La ley reputa actos de comercio: (…), de comisión,….-
[3] Art. 109.- Las compras y ventas se comprueban: por documentos públicos; por documentos bajo firma privada; por la nota detallada o por el ajuste de un agente de cambio o corredor, debidamente firmada por las partes; por una factura aceptada; por la correspondencia; por los libros de las partes; por la prueba de testigos, en el caso de que el tribunal crea deber admitirla.
[4] Art. 1341.- Debe extenderse acta ante notario o bajo firma privada, de todas las cosas cuya suma o valor exceda de treinta pesos, aun por depósitos voluntarios; y no se recibirá prueba alguna de testigos en contra o fuera de lo contenido en las actas, ni sobre lo que se alegue haberse dicho antes, en, o después de aquellas, aunque se trate de una suma o valor menor de treinta pesos. TODO ESTO, SIN PERJUICIO DE LO QUE SE PRESCRIBE EN LAS LEYES RELATIVAS AL COMERCIO.

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