Derogación del principio “NADIE SE EXCLUYE A SÍ MISMO” por parte del tribunal constitucional dominicano[1]



El principio “nadie se excluye a sí mismo”, tiene su origen en el derecho francés, proviene del adagio “nul se forclôt soi-même”[2]o “nul ne se forclôt par soi-même”;[3] se remonta a la jurisprudencia francesa, aunque ha sido adoptada por otras legislaciones pertenecientes a la familia romano-germánica. Es esencialmente de origen jurisprudencial (pretoriano), pues la ley no lo consagra taxativamente.

Tanto la jurisprudencia, como veremos más adelante, como la doctrina,[4]utilizan de manera indistinta las palabras “principio”, “máxima” y “regla”, lo cual, a nuestro entender, constituye un desatino, en razón de que entre las mismas, existen doctrinalmente marcadas diferencias, por lo menos de manera etimológica, pero, por un asunto de espacio, sólo me queda recomendarles consultar el siguiente texto: “La distinción entre reglas y principios y sus implicaciones en la aplicación del derecho, Autor: Ramón Ruiz Ruiz”.   
El principio “nadie se excluye a sí mismo”, consiste, en el ordenamiento procesal, en que la notificación que hace una parte de una sentencia impugnada no puede hacer correr el plazo contra la parte que la notifica, puesto que nadie puede excluirse a sí mismo, y quien notifica una sentencia que le es adversa no puede “motu proprio” cerrarse el plazo que la ley le otorga para impugnarla. En consecuencia, la parte que notifica lo hace para que el plazo corra en su provecho y contra de su adversario. En esos términos se ha pronunciado nuestra Suprema Corte de Justicia[5](en lo adelante SCJ).

Lo mismo aplica para las vías recursivas, en el sentido de que por aplicación del principio “nadie se cierra a sí mismo una vía de recurso”, el recurso de apelación interpuesto por una parte contra una sentencia que le ha hecho agravio, pero que no le ha sido notificada por quien obtuvo ganancia de causa, no puede resultar afectado de caducidad por la sola notificación que la parte perdidosa haya realizado. El plazo del recurso de apelación respecto de la parte sucumbiente sólo corre a partir de la notificación que haga diligenciar la parte gananciosa.[6]

En Francia, sin embargo, el artículo 528 del NCPC, común a todas las vías de recurso previstas en el mismo, dispone: “El plazo tras cuya expiración no podrá ya interponerse un recurso comenzará a contarse desde la notificación de la sentencia, a menos que hubiera comenzado a correr desde la fecha de la sentencia, en virtud de lo previsto en la ley. Este plazo también correrá respecto de quien procede a la notificación”.  
Esa misma disposición se encuentra transcrita en el artículo 645 del Proyecto del Código de Procedimiento Civil Dominicano, preparado por la Comisión de Revisión y Actualización, instituida por el Decreto No. 104-97, del 27 de febrero de 1997, depositado el 20 de enero de 2015 en el Congreso Nacional de la República Dominicana, el cual se encuentra perimido desde el mes de enero de 2016.

Sin embargo, el Tribunal Constitucional (en lo adelante TC), sobre esta cuestión dictó la sentencia núm. TC/0239/13 de fecha 29 de noviembre de 2013, asumiendo una postura distinta a la que había sido mantenida por la SCJ, respecto al punto de partida del plazo para la interposición de las vías de recurso; que en ese sentido, es importante destacar que mediante la decisión núm. TC/0156/15 de fecha 3 de julio de 2015, el TC dijo lo siguiente: “En ese tenor, si bien la ley establece que el plazo empieza a computarse a partir de la notificación, no menos cierto es que su finalidad es que las partes puedan ejercer el derecho a los recursos en los plazos establecidos en la ley. Es por ello que si la parte demandante, accionante o recurrente, toma conocimiento de la sentencia por cualquier otra vía y ejerce su derecho a ejercer el recurso, el plazo para el cómputo empieza a correr desde el momento de su ejercicio, como ha ocurrido en la especie.”; (Ver más reciente TC/0101/20).

Lo que significa, que el TC, contrario al descrito principio, ha decidido que la notificación de la sentencia permite que los plazos corran, tanto contra el notificante, como contra el notificado; produciendo respecto del primero su propia exclusión en la eventualidad de recurrir fuera del plazo TC/0126/18.

La SCJ, mediante las sentencias Nº 104, Primera Sala, del 31 de enero de 2018, Exp. núm. 2000-519, 25 de enero de 2017, Sentencia 143, No. 1336, 28 de junio del 2017 y 29 de enero del 2020, marcada con el No. 0138/2020,[7]se adhirió al criterio del TC establecidas en los precedentes citados, en el sentido de que el plazo para la interposición de los recursos correrá contra ambas partes a partir de que las mismas tomen conocimiento de la sentencia, por las vías establecidas en nuestro ordenamiento jurídico, por ser más conforme con la tutela judicial efectiva consagrada en los artículos 68 y 69 de la Constitución Dominicana, por lo que varió el criterio que había mantenido desde hace muchos años, entendiendo que el plazo para la interposición de los recursos correrá contra ambas partes a partir de que las mismas TOMEN CONOCIMIENTO de la sentencia y esto puede ser establecido por las vías procesales adecuadas.-

Entendemos de mucha importancia recordar, que el criterio del TC tiene un efecto erga omnes, es decir, que el mismo es oponible contra o respeto a todo el mundo, ya que sus decisiones son definitivas e irrevocables y constituyen precedentes vinculantes para los poderes públicos y todos los órganos del Estado, al tenor de lo que establecen los artículos 7 numeral 13, 31 y 57 de la Ley 137-11, Orgánica del Tribunal Constitucional y de los Procedimientos Constitucionales, y sobre todo, el artículo 184 de la Constitución de la República Dominicana.-

Compartimos el criterio del Magistrado Yoaldo Hernández Perera,[8]que refiriéndose a las decisiones del TC antes mencionadas, dijo lo siguiente: “El TC ha llegado al punto de sostener que si mediante el expediente, a pesar de no existir una notificación propiamente, se puede retener que la parte en cuestión ha tomado conocimiento de lo decidido, sea por una constancia de desglose de piezas (incluyendo la decisión, etc.), Parecería que el criterio novedoso del TC, adentrándose en asuntos eminentemente procesales, se basa en la lógica de que si ya una parte conoce, por la vía que sea, de la decisión, no hay razón por la cual no computar el plazo de rigor”.

En conclusión, a partir de las decisiones antes citadas, los usuarios del sistema, principalmente nosotros los abogados, debemos ser muy cautelosos en cuanto a los plazos para interponer las diferentes vías de recursos (ordinarios, extraordinarios, de carácter constitucional, etc.), ya que los mismos comienzan a correr, para ambas partes, desde el mismo momento en que se tiene conocimiento de la sentencia por la vía que fuere, ya sea con la notificación, con el retiro de una copia certificada, un desglose, con la lectura en audiencia para el cual fue convocado, por la notificación realizada por el tribunal, incluso cuando ha sido realizada a una perso­na que no ha sido parte en la instancia, etc., principalmente en aquellos casos en que los plazos son cortos, como por ejemplo, el plazo de 15 días para recurrir en apelación una decisión en materia de referimientos, del Juzgado de Paz o una Impugnación (Le Contredit), etc., y ni decir en materia penal, donde existen plazos aún más cortos. Esto supone una mayor cautela de los litigantes, pues una actuación irreflexiva pudiera tener consecuencias nada favorables para los intereses que se representen. Y estos criterios contrarios a los tradicionales paradigmas procesales son vinculantes, por lo que deben aplicarse en todos los tribunales del orden judicial.



[1] Este artículo fue publicado inicialmente en las redes sociales en fecha 29 del mes de octubre del 2019. En esta ocasión contiene decisiones más actualizadas.
[2] Nadie se embarga en sí mismo.
[3] Nadie se excluye por sí mismo.
[4] El Magistrado Alexis Read, utiliza la palabra “máxima”, en su libro “Las Demandas Incidentales y los Incidentes en el Procedimiento Civil”, Tomo II, Volumen I, páginas 133 y 134, Primera Edición, 2016.
El Magistrado Yoaldo Hernández Perera, Página web, de fecha 6 de julio del 2018, bajo el tema Sobre la máxima “nadie se excluye a sí mismo” y las decisiones del Tribunal Constitucional”,
[5] 1ra. No. 116, 21 de junio 2013, B. J. 1231; y No. 5, 14 de enero 2004, B.J. No. 1118, pp. 66-73.
[6] Sentencia núm. 20, del 11 de febrero de 2009, B.J. 1179. 1ra. Sala, núm. 20, del 4 de abril del 2012, B.J. núm. 1217, 1ra. Sala, núm. 15, del 9 de febrero del 2011, B.J. núm. 1203, No. 12, Seg., Ago. 2010, B.J. 1197. No. 113, Seg., Jun. 2005, B.J. 1135 y No. 59, Ter., Oct. 1998, B.J. 1055.
 [7] En esta última se estableció que el plazo inicia incluso cuando ha sido realizada a una perso­na que no ha sido parte en la instancia, ya que consti­tuye una prueba fehacien­te de la fecha en que tuvo conocimiento de la senten­cia, con lo que se agota la finalidad de su notificación y su cometido (Suprema Corte reafirma criterio, Matías Modesto Del Rosario Hijo, Listín Diario, 11 de Junio 2020).
[8]Página web, de fecha 6 de julio del 2018, bajo el tema Sobre la máxima “nadie se excluye a sí mismo” y las decisiones del Tribunal Constitucional”,  


Por: Lic. Romeo Trujillo Arias
Abogado / Catedrático Universitario



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