Los sucesores son hijos de diferentes matrimonios




Uno de los grandes éxitos de la Revolución Francesa de 1789, fue el establecer la igualdad entre los hijos, dejando atrás el derecho de primogenitura y masculinidad del antiguo derecho y del feudalismo de la época.

Pero es bueno señalar que el Código Napoleónico Francés de 1804, fue duro en el trato con los hijos e hijas adulterinos e  incestuosos, a quienes apenas le reconocía el derecho a alimentos.

Cabe mencionar también, que debido a la fortaleza de la familia, establecía diferencias en el trato familiar y en el aspecto sucesorio entre los hijos naturales, naturales reconocidos y los hijos legítimos o legitimados, éstos últimos a quienes concedía mayores privilegios por haber nacido dentro del matrimonio, o su situación haber sido regulada por el casamiento entre los padres.

El artículo 55 numeral 9 de la actual Constitución, proclamada el 13 de junio del 2015, G. O. 10805, establece que todos los hijos son iguales ante la ley, tienen iguales derechos y deberes; pero también dicho artículo prohíbe que se haga mención de la naturaleza de la filiación en las actas de nacimiento, es decir, se prohíbe que el acta de una persona diga, que es hijo-a natural, legítimo o legitimado.

También se prohíbe hacer mención en la cédula de identidad y electoral.

En el aspecto sucesoral, todos los hijos e hijas heredan iguales, el artículo 731 del Código Civil, establece que suceden los hijos y descendientes del difunto (De cujus); PERO ES BUENO SABER, que no obstante ser todos los hijos e hijas iguales frente a la ley, en la práctica generalmente, la mayoría de los pleitos personales y litis judiciales, se dan entre los hijos de un primer o segundo matrimonio, o hijos anteriores,  y la última familia del fallecido, porque dejan de reconocer que todos son iguales de cara a la ley, y cuando se apertura la sucesión (artículo 718 del Código Civil), resurgen los viejos rencores, los odios, resentimientos y hasta algunos problemas de faldas.

Pero a la hora de la partición de la herencia, debe haber igualdad entre todos los hijos-as, y no importar que los mismos, sean hijos de un primer, segundo o tercer matrimonio, o ser de los hijos, que algunos llaman despectivamente hijos de la calle.

Pero en la práctica también es bueno reconocer, que mientras están velando al muerto, algunos hijos, los más cercanos, están vendiendo joyas, vacas, rompiendo la caja fuerte, escondiendo los títulos.

Y al final, éstos solamente quieren repartir los pocos bienes que quedan.

Y esto muchas veces sucede, porque el que tiene un derecho sucesoral, y no está en capacidad de aportar las pruebas, es lo mismo que no tener nada.     

Por: Dr. JOSÉ ALBUEZ

Abogado Notario


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