EL CONTAGIO POR EL COVID-19 Y LA RESPONSABILIDAD PENAL Y CIVIL EN LA REPUBLICA DOMINICANA


El “COVID-19” es un virus que fue detectado por primera vez el 1 de diciembre de 2019, en la provincia China de Wuhan, en China central, y que por el momento no tiene vacuna. Causa una enfermedad respiratoria como la gripe con varios síntomas (tos, fiebre, dolor de cabeza, de coyunturas, etc.) que, en casos graves, puede producir una neumonía. Se propaga con bastante facilidad de persona a persona, mediante gotitas respiratorias que se producen cuando una persona tose o estornuda. Estas gotitas llegan a la boca o nariz de las personas cercanas y posiblemente entran a los pulmones al respirar. Las gotas también pueden llegar a objetos y superficies, que al tocarlos se pueden incorporar a las manos y después el contagio llega cuando se toca la boca, nariz u ojos.

Desde el punto de vista penal, el artículo 309 del Código Penal Dominicano, (Modificado por las Leyes 24-97 del 28 de enero de 1997 G.O. 9945 y 46-99 del 20 de mayo del 1999), establece que: “El que voluntariamente infiere heridas, diere golpes, cometiere actos de violencia o VÍAS DE HECHO,…”.

Por ejemplo, el hecho de escupir en el rostro a una persona constituye una vía de hecho, que aunque no implique el empleo de la fuerza, provoca directa e indirectamente, una impresión, sino dolorosa, por lo menos desagradable.

De lo anterior se extrae, que cuando una persona a sabiendas que es portadora del COVID-19, de manera voluntaria, deliberada y dolosa, consiente del daño que puede causar, acciona con el propósito de contagiar a otra, podemos inferir que ese contagio voluntario podría ser perseguido por el tipo penal contenido en los artículos 309 y 311 del Código Penal, siempre que la enfermedad, la imposibilidad de dedicarse al trabajo o la muerte, sea como consecuencia de golpes, heridas, violencias o vías de hecho.

En esa misma hipótesis, la responsabilidad civil que se puede comprometer por el contagio del COVID-19 es de carácter delictual, en razón de que dicho contagio es causado intencionalmente al tenor de lo que establece el artículo 1382[1]del Código Civil Dominicano. De esto se deriva que una persona que se encuentre contagiada por el COVID-19 que por cualquier vía transmita o contagie a otra con el virus, al causar necesariamente un daño a otro, compromete su responsabilidad civil y está obligada a reparar los daños y perjuicios causados, en virtud de la disposición citada.

Ahora bien, cuando el contagio se ha producido por haber actuado el portador de ese virus por negligencia, descuidado o imprudente, es decir, cuando una persona, sabiendo de su estado de salud omite tomar el cuidado necesario y a consecuencia de su comportamiento descuidado o imprudente, contagia a otra persona, en ese caso, desde el punto de vista penal el contagio por imprudencia, según el profesor Bonnelly, no está legalmente previsto y, por tanto, el comportamiento negligente o atolondrado del causante no puede sancionarse en ningún caso, en virtud del viejo principio de nuestro derecho nulla poena, nullum delictum sine lege previae.

La imposibilidad de sanción subsiste, no obstante, si el contagio es producido por un medio distinto, como sería proporcionar a la víctima una bebida contaminada.[2]

Ninguna disposición legal prevé, expresamente, la conducta específica de contagiar deliberadamente un virus, salvo el artículo 31[3]de la ley 55-93 sobre Sida.

Según el Jurista Jorge A. Subero Isa,[4]cuando el contagio se haya producido por haber actuado el portador de ese virus por negligencia, descuidado o imprudente, los resultados serían siempre los mismos que si hubiese actuado intencionalmente, en razón de que en responsabilidad civil no rige el principio de legalidad, pues lo que importa de manera fundamental es que se haya producido un daño a los términos de la ley. Aquí no tiene aplicación el viejo principio de nuestro derecho nulla poena, nullum delictum sine lege previae.[5]
En ausencia de texto legal expreso, tenemos que recurrir al derecho común de la responsabilidad civil extracontractual, específicamente a los artículos 1382 y 1383[6]del Código Civil. De eso resulta que cualquier persona portadora del COVID-19 que de manera intencional o por negligencia o inobservancia de los reglamentos causa a otra un daño, se encuentra obligada a reparar ese daño. De esto se deriva que una persona que se encuentre contagiada por el COVID-19 que por cualquier vía transmita o contagie a otra con el virus, al causar necesariamente un daño a otro, compromete su responsabilidad civil y está obligada a reparar los daños y perjuicios causados.

Como se observa de lo anterior, la responsabilidad civil que se puede comprometer por el contagio del COVID-19 puede tener el carácter delictual, si el contagio es causado intencionalmente o cuasidelictual, si el daño es causado de manera inintencional.

En cualquiera de los casos, la comprobación del delito estará sometida al régimen de libertad probatoria que rige en el proceso penal y civil. La sanción, si se trata de golpes, heridas, violencias o vías de hecho, se fija según el daño causado. Si provoca una imposibilidad para trabajar, dependerá del tiempo que tarde en curar. Si deriva en la muerte, la pena será la de reclusión, aunque la intención no haya sido provocarla.

En conclusión, frente a los daños que vulneran la salud y la vida de los habitantes, los jueces deben apreciar adecuadamente las circunstancias de cada caso, a fin de establecer y conforme a derecho la carga de soportar el daño, aplicando para ello todo el plexo normativo que dimana desde nuestra constitución, códigos y las leyes.


[1] “Cualquier hecho del hombre que causa a otro un daño, obliga a aquel por cuya culpa sucedió, a repararlo”
[2] El 29 de abril de 2020, el exjuez, Manuel Ulises Bonnelly Vega, escribió en el periódico El Caribe, un enjundioso artículo con el título “Contagio doloso de un virus”.
[3] “Las personas que deliberadamente violen los artículos 25 y 26 de la presente Ley, o que con sangre, agujas, jeringas u otro instrumento contaminado por el VIH, o que por violación sexual o seducción pretendan infectar a alguna persona, serán sancionadas con las penas previstas en el Código Penal”.
[4] La responsabilidad civil y el contagio por el COVID-19. Publicado por: Dr. Jorge A. Subero Isa Fecha: 08/05/2020 16:05:23 p.m.
[5] "Ningún delito, ninguna pena sin ley previa".
[6] “Cada cual es responsable del perjuicio que ha causado, no solamente por un hecho suyo, sino también por su negligencia o su imprudencia”.

Por: Lic. Romeo Trujillo Arias
Abogado / Catedrático Universitario


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