DEFECTO Vs. REAPERTURA DE LOS DEBATES


La figura jurídica de la reapertura de los debates no se encuentra consagrada por ningún texto legal, es una creación de la jurisprudencia, tal y como lo ha reconocido la propia Suprema Corte de Justicia.


Según el artículo 434 del Código de procedimiento civil modificado por la ley No. 845 de 1978, que regula el defecto por falta de concluir del demandante, cuando, habiendo comparecido con el acto de apoderamiento, su abogado no se presenta a la audiencia, aun cuando la ley solo prevé dicha hipótesis, ha sido juzgado, según criterio constante de la Suprema Corte , que, habiendo concurrido a la audiencia pero sin referirse al fondo, propone una excepción o promueve algún incidente, el tribunal luego de ponerlo en mora de concluir al fondo, o cuando pronuncia el defecto por su reticencia a concluir al fondo. En caso de defecto, el tribunal puede dictar una sentencia sobre lo principal contra el demandante y estatuir sobre el fondo del recurso o pronunciar el descargo puro y simple de la demanda, si así lo solicita el demandado.

Se admite que el demandante no puede incurrir en defecto por incomparecencia, porque la demanda introductiva de instancia debe contener constitución de abogado. Sin embargo, hay una hipótesis excepcional en la cual puede haber defecto del demandante: cuando se interrumpe la instancia antes de la puesta en estado por el fallecimiento, dimisión, interdicción o destitución del abogado del demandante. En este caso, el demandado puede emplazar al demandante en constitución de nuevo abogado y si la nueva constitución no se produce hay el defecto por incomparecencia del demandante.

Debemos hacer la salvedad, que cuando se trata de un asunto de la competencia del Juez de Paz, donde no es necesario el ministerio de abogado, el demandante hace defecto por falta de concluir en caso de éste haya lanzado la demanda y luego no se apersonó por ante el Juez de Paz el día indicado por la citación.

Mientras que si el día de la audiencia, el demandado no ha constituido abogado, se pronunciará el defecto por falta de comparecer en su contra. Así mismo, si el día fijado para la audiencia el demandado, que ya había constituido abogado, no concluye sobre el fondo y se limita a proponer una excepción o a solicitar una medida de instrucción cualquiera, el juez fallará de acuerdo a lo que se prevé en las disposiciones procésales que rigen la materia. En definitiva, el demandado comparece con la constitución de abogado, por lo que una vez efectuado el mismo no hay defecto por falta de comparecer, pero sí por falta de concluir, si el abogado del demandado comparece pero no presenta conclusiones.

En los últimos tiempos he visto con gran preocupación, que en la práctica jurídica procesal se ha desvirtuado o desnaturalizado la figura de la reapertura de los debates, en el sentido de que, inmediatamente una parte hace defecto, lo primero que somete es una reapertura de debates, cuando realmente nunca hubo ningún debate.

Tengo que reconocer, que existen rancias decisiones jurisprudenciales que admitían la reapertura de los debates aún en presencia de un defecto, bastaba solo con aportar documentos o hechos nuevos, pero al transcurrir del tiempo ese criterio ha variado considerablemente, tal y como veremos más adelante.

La reapertura de los debates, sólo debe concederse cuando ambas partes han concluido en audiencia, y que con posterioridad aparecen documentos que no fueron sometidos al debate, los cuales podrían influir en la suerte y decisión del asunto, pero no procede cuando una parte, por las razones que fuere, hace defecto, y pretende luego de terminada la audiencia, que el juez le conceda la oportunidad de oír sus alegatos.

Si bien es cierto que los jueces son soberanos para decidir si procede o no reabrir los debates, es a condición de que antes se hayan producido conclusiones al fondo de las partes. Es decir, que la reapertura de debates procede cuando ambas partes han concluido al fondo y que antes de dictarse la sentencia, aparecen piezas y documentos que podrían influir decisivamente en la suerte de la litis; pero no procede cuando una de las partes ha hecho defecto, y por tanto, no ha participado en el juicio, y pretende mediante una solicitud de reapertura de debates obviar ese defecto, el cual, sin duda, debe consagrar el juez en su sentencia, lo que, de aceptarse, constituiría una práctica jurídica aberrante, que tiende a prolongar el conflicto.

En principio los debates ante cada grado de jurisdicci6n terminan en la audiencia en que las partes producen sus conclusiones, o debidamente citadas para hacerlo; que ese principio resulta del carácter taxativo de las reglas establecidas en los artículos 342 a 351 del Código de Procedimiento Civil sobre la renovación de instancia; que, en obsequio de una buena administraci6n de justicia, se reconoce a los Jueces la facultad de permitir un nuevo debate en los casos excepcionales en que las partes, o una de ellas, hacen llegar al tribunal apoderado de la causa uno o más documentos de que no disponía cuando el primer debate, o la constancia de un hecho que el peticionario desconocía en aquella ocasión; y que, además, a juicio del tribunal, sean documentos o constancias de hechos decisivos para la soluci6n del caso; Boletín Judicial No. 801 p8gina 1408, Sentencia de Agosto del 1977.

Ha sido admitida la Reapertura de los Debates, no obstante lo dicho en la cita arriba señalada, en Apelación cuando el acto del recurso es notificado en un lugar distinto al del domicilio de la parte intimada, el pedimento de la reapertura de los debates sobre el fundamento de que dicho acto no había sido notificado en el domicilio de la recurrente, y pronunciarse el defecto de esta y fallarse el caso sobre el fondo del recurso, por violarse el derecho de defensa de la apelada procede la reapertura de los debates. Sentencia No. 5 de fecha 17 de febrero del 1995.

La reapertura de los debates supone siempre la existencia de documentos o piezas nuevos no sometidos al escrutinio o examen de una de las partes para preservar su derecho de defensa, ni de los jueces que han conocido el caso y cerrado los debates. Documentos o piezas susceptibles de darle un giro distinto a la interpretación que hasta entonces podrían atribuirles los jueces apoderados de la cuestión controvertida. Por lo tanto, no procede la reapertura de los debates en el caso en que la parte que la solicita no haya recibido el telegrama que les informaba la fecha en que se conocería del Recurso de Casaci6n ante la SCJ. Boletín Judicial No. 809 pagina 798. Abril del 1978.

Solicitar que se reabran los “debates” cuando una parte ha hecho defecto, pues al tiempo de demorar la instrucción del proceso, desnaturaliza la esencia de esta institución jurídica y la equipara al recurso de oposición, que más bien sería una oposición disfrazada.

De manera, pues, que cuando se reabren los debates para permitirle a la parte que no ha comparecido o concluido al fondo depositar documentos nuevos –y siempre serán nuevos porque hasta ese momento no se han presentado en razón de haber hecho defecto-, se deforma esta institución jurídica y, de paso, se le sustraen sus consecuencias al defecto. Insisto en que la facultad discrecional de que gozan los jueces para apreciar la conveniencia de reabrir una instancia, no debe asemejarse al recurso de oposición motivado por el descuido del peticionario –pretendiendo por lo general prevalerse de su propia falta- a comparecer a la audiencia fijada para conocer el proceso.

Desde el instante en que no se comparece a audiencia habiendo sido regularmente citado, se pierde el derecho de aducir la existencia de documentos o hechos nuevos en esa fase agotada de la instancia. Y es que como parte renuente a litigar en la forma, tiempo y condiciones determinadas por la ley, el defectuante pierde el favor de ser tomado en cuenta. Es su castigo.

El jurista Emigdio Valenzuela lo había expresado con gran atino y evidente lucidez: Es improcedente que una demanda contra quien se ha pronunciado un defecto y que no ha formulado conclusiones contradictorias en audiencia, que son precisamente las que dan origen al principio de los debates, se le autorice una reapertura de debates. Es nuestro parecer que sólo cuando se concluye en audiencia, y previa ponderación de los documentos nuevos sometidos al tribunal, procede ordenar o no la reapertura de debates. (Oposición y Reapertura de Debates; Entre el Derecho y la Vida; Editora Búho 1ra. Ed., pág. 69).

Que conforme al criterio de Valenzuela, la idea de la reapertura de debates ha sido distorsionada convirtiéndola, los que hacen defecto, en oposiciones disfrazadas.

La Primera Sala de la Cámara Civil de la Corte de Apelación de Santo Domingo, en su sentencia de fecha 22 de junio del 2010, decidió lo siguiente: Considerando: que siendo esto así y no habiendo hecho oposición la parte recurrente, entendemos que procede, entonces, ordenar la continuación de la instancia abierta con motivo del recurso de apelación de que se trata y fijar, de oficio, una nueva audiencia en el propósito de darles la oportunidad a las partes, de presentar las conclusiones que fueren de su interés; que no resulta necesario, en buena lógica procesal, reabrir los debates en el presente caso, porque al no haberse formulado contradictoriamente las conclusiones de las partes en audiencia, no han principiado los debates (art. 343 del Código de Procedimiento Civil), y por lo tanto no se puede reabrir lo que, de ninguna manera, ha quedado cerrado.

A que también en ese mismo sentido, nuestra Suprema Corte de Justicia ha establecido que: “La reapertura de los debates sólo procede cuando se presentan documentos o hechos nuevos y no para subsanar la falta de concluir del defectuante”. No. 10, Pr., 29 Oct. 1997, B.J. 1043.
La potestad del Juez para ordenar una reapertura de debates está sujeta a que las partes hayan concluido y luego surjan documentos no aportados antes, por lo que ésta no procede cuando una de las partes hace defecto y luego pretende que el Juez le conceda oportunidad de oír sus alegatos.

Somos de opinión, que si bien es cierto de que en principio estamos de acuerdo en que la solicitud de reapertura de los debates no sea admisible cuando ha mediado un defecto, no menos cierto es, que hay que tomar en cuenta los derechos fundamentales de la parte solicitante, en el sentido de que se le haya respetado su sagrado derecho de defensa, el debido proceso y la tutela judicial efectiva.

Nos referimos a que la citación a audiencia, por ejemplo, sea sido regular, en el sentido de que haya cumplido con todas las garantías y formalidades de la ley y la constitución, en razón de que el principio de la contrariedad protege a las partes litigantes de cualquier efecto sorpresivo que pudiera impedirles el buen ejercicio de sus derechos. Como principio regulador de primer orden, se impone tanto a las partes como al propio juez, en su misión de árbitro de la regularidad y legalidad del proceso y en interés de garantizar un juicio justo e imparcial.

Que por aplicación de este principio, las partes deben hacerse en el curso del litigio las comunicaciones, notificaciones y declaraciones que correspondan con tiempo suficiente para que su contrario pueda organizar de manera oportuna su defensa, y el juez debe verificar que los actos notificados hayan llegado a su destinatario dentro de los plazos previstos en ley, de tal suerte que la parte notificada tenga la oportunidad de tomar conocimiento de los mismos en tiempo útil.

Que la Carta Sustantiva salvaguarda el principio de la contradicción y de la igualdad entre las partes en litis y categóricamente prescribe -repetimos- que nadie podrá ser juzgado sin haber sido debidamente citado ni sin observancia a los procedimientos legales establecidos para asegurar el ejercicio del derecho de defensa. Es el llamado debido proceso de ley.

Por lo que la reapertura de los debates siempre debe concederse cuando la parte solicitante pruebe al tribunal, que la citación, avenir o emplazamiento no haya sido regular, y que por lo tanto, le violentó los derechos fundamentales antes mencionados, máxime cuando la carta magna establece que son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, resolución, reglamento o acto contrarios a esta Constitución.

Reiteramos, que el juez está revestido de una facultad discrecional para otorgar o no la reapertura de debates. Ahora bien, puede darse el caso en que una parte, por causas ajenas a su voluntad, ya sea un caso fortuito, como por ejemplo, el fallecimiento de un familiar, o de fuerza mayor, como son: un ciclón, tormenta, tsunami, etc., el juez, no obstante la existencia de un defecto, proceda a ordenar la reapertura de los debates, cuya decisión, ya sea que la rechace o no, tiene un carácter meramente preparatoria , por lo que no puede apelarse más que conjuntamente con la sentencia al fondo.

En la próxima entrega vamos a tratar el procedimiento y otras facetas de la reapertura de los Debates.

Lic. ROMEO TRUJILLO ARIAS

Abogado / Catedrático Universitario

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