La CONCILIACIÓN en el proceso laboral dominicano (3 de 4)

La CONCILIACIÓN en el proceso laboral dominicano (3 de 4)


Las partes pueden hacerse representar por un mandatario en cualquier proceso laboral, salvo la decisión del juez de ordenar de oficio la comparecencia personal de los litigantes.

El Artículo 523 dispone que el empleador debe comparecer personalmente o por intermedio de un representante autorizado a la audiencia de conciliación. Curiosamente no se obliga al trabajador a comparecer personalmente, porque como es la parte más diligente en el proceso se parte del supuesto de su presencia en la conciliación.

En caso de que las partes arriben a un acuerdo y una vez comprobado por el tribunal, dicha acta, una vez firmada por los miembros del tribunal y por el secretario, producirá los efectos de una sentencia irrevocable. Lo que significa, que se trata de un verdadero título ejecutorio (Ver art. 545 C.P.C.), cuyo cumplimiento puede ser perseguido por la vía de los embargos. En caso de que el acta de mutuo acuerdo, sea objeto de contestación por parte del trabajador, no puede considerarse reconocida al tenor del art. 549 del C.Tr., pero mantiene su carácter probatorio hasta inscripción en falsedad y no impide la audición de un testigo que declara sobre los hechos de la causa.

Tal y como habíamos adelantado en la segunda parte de este trabajo, en la fase de conciliación no se deben discutir y estatuir sobre ninguna excepción, medio de inadmisión o conclusiones al fondo, lo que significa que la misma finaliza con un acta de acuerdo, de no acuerdo, de no comparecencia de una de las partes o con el archivo del expediente. Ahora bien, un incidente presentado durante la etapa conciliatoria, no obstante haber sido rechazado por las razones antes expuestas, puede ser invocado posteriormente durante cualquier estado de causa.

En las materias sumarias el intento de conciliación y la discusión se realizan en la primera audiencia. Se reputan sumarias, las relativas a la ejecución de convenios colectivos y de laudos sobre conflictos económicos, a los ofrecimientos reales y la consignación, desalojo de viviendas e inejecución de sentencia.

Si bien es cierto, que es nula cualquier sentencia dictada sin haber agotado el preliminar de conciliación, no menos cierto es que las partes pueden conciliar en cualquier momento.
El código incluso prevé que la audiencia de fondo se inicie con el juez preguntando si las partes han llegado a un acuerdo (un último intento de conciliación antes de conocer el fondo).

La conciliación es una etapa previa a la discusión del caso en que el tribunal va a tratar de que las partes se concilien. Eso es previo al conocimiento del fondo del asunto y además es obligatorio. Las partes no se pueden poner de acuerdo para obviar esta parte del proceso. Repetimos, la conciliación es obligatoria y de orden público.

Recordemos que las partes pueden conciliarse fuera de estrado en cualquier estado de causa. Si se le entrega al juez un documento que afirme que las partes han conciliado, el juez debe abstenerse de emitir sentencia sobre el asunto (fondo), porque estaría fallando sobre un conflicto que ha dejado de existir o que carece de objeto.

Hurgando en las decisiones jurisprudenciales encontré una añeja sentencia donde la SCJ de entonces, estableció: “Si se llega a una transacción de una demanda laboral y después el trabajador impugna es transacción, hace falta otro preliminar de conciliación” (B.J. 716.1447).

Lic. Romeo Trujillo Arias
Abogado / Catedrático Universitario


Continúa…




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