Diferencia y uso adecuado de los términos RESOLUCION, RESCISION, RESILIACION y NULIDAD (3 de 3)

Diferencia y uso adecuado de los términos RESOLUCION, RESCISION, RESILIACION y NULIDAD (3 de 3)


En las dos entregas anteriores, desarrollamos el significado, alcance y efecto de los términos Resolución, Rescisión y Resiliación, quedando pendiente solamente la nulidad, lo cual trataremos lo más resumidamente posible a continuación.

La NULIDAD, podríamos definirla como la ineficacia de un acto jurídico, proveniente de la ausencia de una de las condiciones de fondo o de forma requeridos para su validez, dígase consentimiento, capacidad, objeto y causa (art. 1108 Cód. Civil.).

Todo aquel que intenta una acción en nulidad debe probar un vicio en el contrato, además de que la nulidad es susceptible de alcanzar a todos los actos jurídicos.

La nulidad puede ser ABSOLUTA, lo que significa que cualquier persona interesada puede solicitarla, por ser de orden público o faltar un elemento esencial en el acto jurídico.

También puede ser EXPRESA o TEXTUALES, cuando es impuesta expresamente por un texto legal. RELATIVA, que sólo puede ser demandada por una o algunas personas, a quienes está destinada a proteger; en consecuencia, puede cubrirse mediante la confirmación del acto. Y también existe la nulidad VIRTUAL, que es aquella que resulta de la interpretación de un texto, en razón de que el legislador ha omitido indicar la sanción de su inobservancia (ej: Cód. Civ., arts. 447, 791 y 903).

Por asuntos de espacio, sólo nos vamos a referir a la nulidad absoluta y la relativa por ser estas las más usuales en la práctica jurídica.

Las nulidades se fundan unas veces en consideraciones de orden público y otras veces sobre motivos de interés privado. Sobre estos dos fundamentos descansa la distinción tradicional entre las nulidades absolutas y relativas, que por demás, en nada difieren por sus efectos.

Toda nulidad debe ser pronunciada por el juez. Mientras el juez no la pronuncie, el acto se presume válido y eficaz. Cuando un fallo ha anulado el acto, la nulidad obra RETROACTIVAMENTE: borra en el pasado el acto y todas sus consecuencias; todo sucede como si el acto no hubiera existido jamás.

La nulidad absoluta por proteger a toda la sociedad, cualquiera puede pedir al juez que la pronuncie, haciendo la salvedad, de que es necesario tener en ello un interés legítimo y jurídicamente protegido. Mientras que la nulidad relativa, sólo la pueden pedir la persona que la ley haya querido proteger, por ejemplo, el que ha tratado con un incapaz no podría, pues, alegar la nulidad del acto.

El acto nulo de nulidad absoluta no es susceptible de confirmación; es decir, que no resulta posible darle validez, no es subsanable. Por el contrario, el acto nulo de nulidad relativa, sí puede ser confirmado, y esa confirmación tiene efecto retroactivo, borra la nulidad en el pasado: convalida el acto desde su origen. Todo sucede como si el acto hubiera sido regular desde el principio, es el caso por ejemplo, cuando un menor alcanza la mayoría de edad puede confirmar válidamente los actos realizados en el curso de la minoridad. Si bien es cierto que el acto nulo de nulidad relativa es subsanable con la confirmación, no menos cierto es, que existe una “reserva” que protege a los terceros que hayan actuado de buena fe, al tenor del artículo 1,338 del Código Civil.

En cuanto al plazo de la prescripción para intentar la acción de nulidad relativa, el artículo 1,304 del Código Civil limita a diez años dentro del cual se puede intentar la acción. En ciertos casos el plazo es todavía más corto; por ejemplo, la acción de rescisión por lesión se limita a dos años. Mientras que plazo de la prescripción para intentar la acción de nulidad absoluta es de veinte años, al tenor del artículo 2,262 del Código Civil.

En conclusión, la RESOLUCIÓN tal y como habíamos adelantado en la primera parte de este trabajo, aniquila el contrato RETROACTIVAMENTE y se produce cuando una de las partes demanda a la otra por inejecución o mala ejecución de la obligación contraída. La RESCISIÓN, en su acepción jurídica más pura, es una acción en nulidad por cauda de LESIÓN. La NULIDAD es la acción mediante la cual se destruye el contrato que no reúne las condiciones requeridas por la ley. Y finalmente, la RESILIACIÓN es una figura legal llamada a despojar de eficacia jurídica el contrato de ejecución sucesiva, pero respetando los efectos que ha producido en el pasado.

El respeto por la semántica jurídica no es usual entre nosotros, que empleamos sin mayores miramientos el término rescisión para referirnos indistintamente a las acciones en resolución, nulidad o resiliación de los contratos. Esta práctica muy poco científica encuentra su origen en nuestro Código Civil, traducido del francés al español en la penúltima década del siglo 19.

Para mi amigo y colega Tahiche Zarzuela Pérez, quien me solicitó que escribiera sobre este tema, así como para todos mis seguidores y lectores.

Lic. Romeo Trujillo Arias
Abogado / Catedrático Universitario
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