¿Cómo funcionan las tres pruebas principales de coronavirus? Esto es lo que debes saber


En la lucha contra un virus que apenas conocemos y que presenta cuadros asintomáticos, hay un factor fundamental: las pruebas. En muchos casos, hacer una prueba es la única manera de saber si se está infectado de COVID-19.
¿Y cómo funcionan las tres pruebas principales de coronavirus? Esto es lo que debes saber.

La prueba de PCR
Es la más precisa y la más común de las pruebas. Conocida como prueba de reacción en cadena de la polimerasa, identifica la presencia de material genético de coronavirus en las mucosas del paciente.
El personal de salud toma una muestra de la parte posterior de la garganta o la nariz del paciente con un hisopo largo y delgado. El material se almacena en un tubo estéril y se envía al laboratorio donde los técnicos extraen la información genética y luego la mezclan con reactivos. Todo esto se coloca en una máquina especializada que dictamina si el resultado es positivo o negativo.
Este proceso puede llevarse varios días, por lo que no se sabe de inmediato si existe o no una infección, aunque cuando las clínicas cuentan con su propio equipo, el periodo de espera puede reducirse. En EEUU hay casi un millón de casos positivos a coronavirus detectados mediante PCR.
El problema de esta prueba, además del tiempo que tarda en arrojar resultados, es que requiere de material y personal especializados para realizarla de manera precisa y confiable. Esto es un obstáculo para practicarla de manera masiva en la población.


La prueba de anticuerpos
No detecta el virus en sí, sino cuando una persona ha desarrollado ya los anticuerpos para combatir el virus. Conocida también como prueba de serología, se realiza con una muestra de sangre extraída de un dedo o de una vena.
El reto es que nuestra sangre contiene una gran cantidad de anticuerpos que hemos desarrollado contra diversas infecciones a lo largo de la vida, incluidos los diferentes tipos de coronavirus que ya se conocían, por lo que diferenciar “el anticuerpo contra el resfriado común del anticuerpo del COVID-19 es un verdadero desafío científico”, explicó el doctor Kent Sepkowitz, especialista en Enfermedades Infecciosas, a CNN.
Y ahí es donde radica su principal debilidad: es necesaria tanta precisión para reconocer los anticuerpos del COVID-19 que algunos resultados pueden ser poco confiables. Un falso positivo en esta prueba puede generar que alguien que se piensa inmune al virus, lo contraiga con consecuencias insospechadas.
La prueba de anticuerpos no se usa para detectar nuevos casos de infección, sino para saber qué tanto se ha propagado la enfermedad y cuántas personas podrían desarrollar cierta inmunidad al virus. Aunque como se trata de un patógeno nuevo, aún no es posible saber cuánto tiempo puede durar esa inmunidad ni qué tan efectiva puede ser.

Prueba de antígeno
Un antígeno es una sustancia extraña en el organismo, como una bacteria o un virus. La realización de la prueba es muy sencilla: se toma una muestra de la garganta con un hisopo y se coloca en una tira especial que arroja resultados con un color o un marcador. La tira detecta una proteína específica del virus y arroja un resultado positivo si la encuentra.
La gran ventaja de este tipo de pruebas es que puede realizarse fácilmente en un consultorio o, incluso, en casa, no requiere de equipos especializados y los resultados son inmediatos. El problema es que no existe todavía una prueba de antígeno confiable para el nuevo coronavirus.
Si bien no son tan exactas como las pruebas de PCR, las de antígeno podrían producirse masivamente para practicarlas de forma casera. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud señala que la exactitud de la prueba de antígeno puede variar entre 34 y 80 por ciento.
Otro problema es que el antígeno sólo es detectable cuando el infectado tiene grandes cantidades de virus en su organismo, por lo que algunos casos podrían pasar desapercibidos en esta prueba.
A pesar de la importancia de las pruebas para conocer los casos activos y los asintomáticos de COVID-19, la cantidad que se realiza en los países más afectados por el virus sigue siendo marginal. Ante el costo y la complejidad de las pruebas de PCR, la esperanza está en las de antígeno.
Nunca habrá la capacidad en una prueba de ácido nucleico para hacer 300 millones al día o para evaluar a todos antes de ir a trabajar o a la escuela”, dijo la doctora Déborah Birx, coordinadora de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, a principios de este mes, pero con la de antígeno puede ser posible.


Fuente: El Diario



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