Criterios de evaluación de los DAÑOS MORALES (3 de 3)


En cuanto a la calidad para demandar por este tipo de daños, ha sido de jurisprudencia constante de nuestra SCJ, que sólo los padres, los hijos y los cónyuges supervivientes pueden demandar en daños y perjuicios SIN APORTAR LAS PRUEBAS DE LOS DAÑOS MORALES que ese hecho ilícito les haya producido. Las otras personas que tienen un vínculo familiar, sanguíneo o por afinidad con las victima están en la obligación de probar que existía entre ellos y el occiso una dependencia económica o una comunidad afectiva real y profunda que permita a los jueces convencerse de que han sufrido un dolor que amerita la reparación perseguida. Esto último, es en razón de que es preciso evitar la multiplicación de demandas fundadas única y exclusivamente en el vínculo afectivo.

Por otro lado, los certificados expedidos por los médicos legistas no ligan a los jueces, sino que constituyen una pauta para establecer la gravedad de los golpes y heridas y la apreciación de los daños morales y materiales causados.
En todo agravio corporal, hay dos elementos, el material y el moral. La evaluación del agravio moral supone aquilatar el sufrimiento experimentado por la víctima, no necesitan descripción y que compete a la soberana apreciación de los jueces de fondo, y por tanto no puede ser censurado por la SCJ, salvo, tal y como hemos adelantado en las dos entregas anteriores, que la indemnización sea irrazonable.
Reiteramos que es muy importante tener presente, que las cosas no son susceptibles de sufrir daños morales, solo las personas físicas, lo que implica también, QUE LAS PERSONAS MORALES TAMPOCO SON CAPACES DE SUFRIR ESTE TIPO DE DAÑOS.
El tribunal, para fijar los montos indemnizatorios por los daños morales, no está obligado a establecer los elementos de juicio tomados en consideración. Basta que no sea discutida la condición de familiar de la víctima, como es el caso por ejemplo, del padre de un menor fallecido. En ese sentido, el daño moral, derivado de golpes y heridas o de la muerte en un accidente, tiene que ser probado, pero cuando entre la víctima y el demandante existe una relación de padre a hijos y de esposa a esposo, y viceversa, el daño es deducible por el solo hecho del vínculo que los une entre sí.
Por último, también fue juzgado por la SCJ (1ra. Sala, núm. 1580, 30 agosto 2017. B. J. Inédito), que cuando se trata de reparación del daño moral en la que entran en juego elementos subjetivos que deben ser apreciados soberanamente por los jueces, se hace muy difícil determinar el monto exacto del perjuicio; que por eso es preciso admitir que para la fijación de dicho perjuicio debe bastar que la compensación que se imponga sea justa y razonable en base al hecho ocurrido; que si se toma en consideración el dolor, la angustia, la aflicción física y emocional que produce la muerte de un familiar cercano, un hijo por ejemplo, sobre todo cuando se trata de una partida a destiempo, constituye un daño moral invaluable que nunca será resarcido con valor pecuniario; sin embargo, ese alto tribunal, en mérito de los hechos y circunstancias retenidos regular y correctamente por la corte a qua, entiende que la indemnización de RD$1,500,000.00, establecida por la corte es razonable y justa para ayudar a la actual reclamante a mermar la pérdida sufrida, no resultando ni desproporcional ni excesiva, ya que guarda relación con la magnitud de los daños irrogados con motivo de los hechos que dieron origen a la controversia judicial en cuestión (Ver sentencia civil del 30 de mayo 2019. Rte. Edesur. Rda. Altagracia Anderson).
Lic. Romeo Trujillo Arias



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