¿Son recurribles o revisables las decisiones del Tribunal Constitucional Dominicano?

¿Son recurribles o revisables las decisiones del Tribunal Constitucional Dominicano?


 “Teoría del acto inexistente”. Puede darse el caso, por ejemplo, que durante el conocimiento de un recurso de revisión surgieren circunstancias que no pudieron ser analizadas por el Tribunal Constitucional (TC) en ese momento y que, de haberse estudiado, se hubiese llegado a una solución diferente, mismas que ameritan de una nueva revisión del fallo proferido por ese Colegiado. O también cuando exista algún tipo de “imposibilidad” para cumplir materialmente con las obligaciones puestas a cargo de una parte, lo que comprometería de algún modo, el derecho a la “seguridad jurídica” de la parte afectada. Entonces surge la pregunta ¿es revisable o recurrible esa decisión?.


Recordemos que las decisiones del TC, “son definitivas e irrevocables y constituyen precedentes vinculantes para los poderes públicos y todos los órganos del Estado”, de conformidad con lo que establece el artículo 184 de la Constitución, y los artículos 7.13 y 31, de la Ley núm. 137-11, Orgánica del Tribunal Constitucional y de los Procedimientos Constitucionales.

El TC, al tratar un caso que procuraba la revisión de una decisión emanada de ese colegiado, procedió a declarar la inexistencia jurídica del mismo por:
a) La “Teoría del acto inexistente” nace en la doctrina francesa clásica, común remedio procesal en el marco del derecho civil, para definir aquellos actos que adolecen de los elementos constitutivos esenciales o que no han sido acompañados de las solemnidades indispensables para darle una existencia jurídica conforme al espíritu del derecho positivo, lo que impide su configuración; por tanto, son actos que no surten ningún efecto jurídico. El pronunciamiento de la inexistencia constituye una sanción mayor a la pronunciada por la nulidad absoluta, que está reservada para actos existentes, pero afectados de vicios;

b) En la actualidad la figura de la inexistencia del acto jurídico ha experimentado un desarrollo progresivo que la ha proyectado a otras ramas del derecho, expandiéndose al ámbito del derecho administrativo y a la esfera procesal. En virtud de la máxima jurídica “nadie puede hacerse justicia por sí mismo”, la inexistencia debe ser pronunciada mediante decisión judicial; tal es el caso de fallos rendidos por la Suprema Corte de Justicia, que, al examinar decisiones emanadas de tribunales ordinarios, las ha considerado inexistentes por contener un manifiesto déficit motivacional que las convierte indefectiblemente en actos inexistentes. (Sent. Civil del 10 de octubre de 2012, pág.12) [TC/0521/16, TC/0690/17 y TC/0361/17).

De forma excepcional, el TC puede conocer de una solicitud de corrección de errores meramente materiales que se hayan podido deslizar de manera involuntaria en sus decisiones, esto en aras de garantizar los derechos de las partes que intervienen ante él, sin que esa revisión material altere ningún aspecto jurídico resuelto en las mismas.

Ese es el único supuesto en el cual el TC puede examinar su propio fallo y lo hace para corregir solamente aspectos materiales o de forma. Ese tribunal mediante sentencia definió lo que debe considerarse como un “error material”, que puede ser la corrección de un nombre, una fecha, el número de una ley, etc. (Ver TC/0121/13).

A la luz de la precedente argumentación, y dada la circunstancia de que el recurso de revisión carecía absolutamente de viabilidad en nuestro ordenamiento jurídico, el TC estimó procedente, declararlo jurídicamente inexistente, por considerar que esta sanción corresponde a la gravedad que implica su carencia de configuración constitucional o legal. (Ver TC/0629/19).

Por: Lic. Romeo Trujillo Arias



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