Cuando los esclavos huidos fundaron el populoso barrio Los Minas



El populoso sector citadino, ubicado en la franja oriental de Santo Domingo, conocido como Los Minas, fue fundado en el 1677, en el gobierno interino del gobernador colonial español Juan de Padilla Guardiola y Gusmán, quien congregó en esas “tierras infecundas” a esclavos huidos de la colonia francesa Saint Domingue (hoy Haití).

La decisión fue comunicada al rey de España, Carlos II, por el mismo gobernador en una carta del 25 de octubre de 1677, corroborada en otras fuentes, según consta en un texto del historiador Amadeo Julián, publicado en el número 195 de la revista Clío de la Academia Dominicana de la Historia, bajo el título “La fuga de esclavos de la colonia francesa a la colonia española de Santo Domingo, la fundación del pueblo de Los Minas, y la resistencia y solidaridad de los negros libres”.

En su bien documentado ensayo, Julián señaló que, en el 1677, el gobernador informaba al monarca que “el número de negros con las mujeres llegaba a cincuenta personas y que andaban perdidos y mendigando”.

“En vista de su número, de la situación de pobreza que les afectaba, y para aprovecharlos en las labores agrícolas necesarias para el abastecimiento de la ciudad de Santo Domingo o emplearlos, eventualmente, como parte de la tropa en caso de que así lo demandara la defensa de la ciudad, los negros ya declarados libres fueron recogidos y asentados en unas tierras baldías, a una legua de distancia, en el lado oriental del río Ozama, en donde quedó establecido el pueblo de San Lorenzo de los Minas”, escribió Julián.

El propio De Padilla Guardiola y Gusmán explicó sus motivaciones: “Los he acogido y congregado en unas tierras baldías que distan [...] una legua de la ciudad para que hagan población que ya la han comenzado con el nombre de San Lorenzo espero que ha de ser de mucho útil para esta plaza así para que no falten los bastimentos como porque puede ser que en breve llegue la noticia a más de dos mil negros que tiene el francés, en excesivo afán que por saber de él y ser libres se vendrán y aumentará mucho dicha población que servirá también para tomar las armas cuando se ofrezca sin ningún costo para Vuestra Majestad y en el ínterin los que aquí hay dispuesto se adiestren en las lanzas”.

De acuerdo con Julián, miembro de número de la Academia Dominicana de la Historia, posteriormente el arzobispo de Santo Domingo, fray Domingo Fernández de Navarrete, el 14 de agosto de 1678 le escribió al rey una carta en la que informaba: “...que de los negros que se han pasado del enemigo se ha formado un pueblecillo a dos leguas de la ciudad, y porque cada día se va aumentado, se necesita mucho de educación y enseñanza”.
El arzobispo finalizaba diciéndole al monarca: “El orden y disposición lo dará Vuestra Majestad con su católico celo”.
Los problemas de convivencia
No obstante, después surgieron problemas en el asentamiento de los antiguos esclavos, y en el 1685 el arzobispo Fernández de Navarrete se refería en una carta dirigida al rey a las rudezas de esos pobladores y a su “cortedad en las cosas de Dios”.

Julián señaló que las medidas de adoctrinamiento religioso aplicadas a los pobladores no dieron el resultado esperado para resolver los inconvenientes que se suscitaban.

“El gobernador Pérez Caro, movido por esos temores, propuso al Consejo de Indias en 1691, que el pueblo de Los Minas fuera demolido y sus pobladores trasladados a otros lugares, criterio que sustentó también el arzobispo Fernando Carvajal y Ribera en una carta que le dirigió al rey el 27 de agosto de 1692.

“El lugar de San Lorenzo de los negros Minas conviene se demoliera porque se compone de algunos negros bárbaros, que no hay forma de enseñarlos ni reducirlos a venir a la doctrina ni a los oficios; matándose a sí mismos, cuando gustan; un pobre cura no puede ejercitar su oficio ni estar seguros con ellos; vanse multiplicando con los que van viviendo de las poblaciones francesas, están cercanos a esta ciudad que no es nada bueno y puede tenerse mucho, que no hay que fiar de ellos...”, expresó entonces.

Carvajal Ribera sugirió que trajesen a los negros a la ciudad y que se formasen bohíos en diversas partes despobladas, que el cura les enseñara la doctrina y oraciones y los hiciera rezar y que los demás días los ex esclavos asistieran a sus labores.

Por: Emilia Pereyra


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