Fallo inédito: le prohíben ingresar a una empresa al director porque fue denunciado por maltrato y acoso laboral


Buenos Aires, Argentina.- Fernanda y Marcela fueron despedidas en septiembre. Ambas estaban cursando una licencia psiquiátrica. Quien tomó la decisión de echarlas fue el director de una empresa multinacional, con base en Buenos Aires, que fue acusado por ellas de hostigamiento, maltrato y acoso laboral.
Las damnificadas Fernanda y Marcela -nombres de fantasía- denunciaron ante la fiscal penal Claudia Barcia que desde hace varios años -se estima que desde 2015- sufren violencia de parte del directivo. Ahora la jueza Alejandra Doti, en un fallo inédito, determinó que el acusado no podrá ingresar o acercarse a la empresa (a menos de 300 metros) por el plazo de 4 meses. La medida entró en vigencia este lunes.
Según fuentes del Ministerio Público Fiscal, esta sentencia "innovadora" "permite demostrar la asimetría y el abuso de poder que se evidencia con la preeminencia jerárquica del imputado respecto de las denunciantes".
Fernanda y Marcela -quien cursa un embarazo de cuatro meses- se encontraban de licencia por un estrés sufrido en el ámbito laboral.

Según pudo averiguar Clarín, en la denuncia se detalla que el jefe golpeaba los escritorios cuando les hablaba, les gritaba, arrojaba objetos agresivamente, exigía que le den sus teléfonos celulares para revisarlos y las llamaba fuera de su horario laboral, además de obligarlas a realizar tareas estando de vacaciones.
"Si hablan con Fulano, o no me ponen en copia en el mail, van a tener problemas conmigo""Son unas traidoras" o "Sos una pelotuda", eran algunas de las frases recurrentes del director a sus empleadas, según consta en la causa. El acusado acostumbraba a citarlas en lugares fueras de la oficina -bares, por lo general- para "adoctrinarlas". De no concurrir, las amenazaba con tomar represalias.
La obsesión hacia Fernanda y Marcela llegó al punto de que las obligaba a pasarle su ubicación física y específica cuando no estaban en la oficina. También, a mostrarse flexibles e incondicionales para atenderlo las veces que él las llamaba, que eran numerosas al día.
Además había amenazas para otras mujeres de la empresa, a quienes amedrentaba con que, por ejemplo, no podrían cumplir con su horario de lactancia.
La fiscal, además, oficializó una denuncia por otra mujer que actualmente se encuentra con licencia psiquiátrica y no puede volver a trabajar por miedo. La jueza agregó como posibles víctimas al resto de las trabajadoras que aún asisten a la empresa y que por ser testigos en esta causa tienen miedo que el imputado las despida.
El hombre es el presidente de una sociedad anónima y maneja el directorio, aunque su situación en el cargo -según pudo averiguar este medio- camina por la cornisa y no parece tener futuro. "A las mujeres les decía que no podían tener hijos, que no iban a tener privilegios por 'su estado' y que si se quedaban embarazadas, sería una mentira que no perdonaría", se filtró del círculo laboral.
Titular del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas 24, de ésta ciudad, Doti hizo lugar al pedido de la fiscal Barcia prohibición de acercamiento y de todo tipo de contacto hacia las mujeres, acción que constituye un precedente para los casos de violencia de género, aplicando el artículo 24 inciso C de la Ley 26.485 de protección integral de las mujeres.
La protección de las víctimas
Las estadísticas en Argentina y en el mundo indican que las mujeres son las principales víctimas de la violencia y el acoso laboral y sexual en los ámbitos laborales "y la experiencia muestra que hay pocas herramientas para afrontarlas. En este caso, tal vez por la repetición y las consecuencias graves en la salud de las mujeres de la empresa, el caso llegó a la justicia de la Ciudad y se consideró acreditada la situación de hostigamiento", analiza Natalia Gherardi, directora Ejecutiva de ELA (Equipo Latinoamericano de Justicia y Genero).
Para Gherardi, lo más interesante de la medida cautelar decidida por la jueza "está en la determinación de priorizar la protección de las mujeres, garantizando la separación física del agresor por un período de tiempo. Sin embargo, estos temas necesitan abordarse y resolverse en la primera oportunidad posible, a fin de contribuir a transformar una cultura organizacional que permite y sostiene los malos tratos y las agresiones a las mujeres (sus principales víctimas) y a las personas empleadas en general. Si bien la violencia no se da solamente de manera vertical (es decir, desde quien detenta el poder formal, hacia sus dependientes), la violencia horizontal (entre pares) es menos frecuente".
Coordinadora del proyecto "Cerrando Brechas para erradicar las violencias contra las mujeres", para Gherardi "es importante promover acciones de sensibilización y prevención de las violencias y el acoso en el mundo del empleo, tal como requiere el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo. Generar mecanismos para atender el problema lo antes posible, cuando no se ha podido prevenir, es fundamental para cumplir con la obligación genérica de garantizar espacios laborales libres de violencias".
En conclusión, Gherardi no duda de que la obligación del empleador es avalar esas condiciones de trabajo. "Las indemnizaciones por daños llegan tarde. Pueden ser importantes para reparar, pero en general lo que se quiere es conservar el empleo".

Fuente: Clarin 
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